El cielo sabe que soy,
como una semilla que vuela
En el cielo de la primavera
Tiempo aleatorio del hombre
Mañana nieva.
Siempre me esperas en la noche íntima
Estamos solos tú y yo,
Tú me enseñas las puertas de las estrellas,
Tú eres quien me creó
¿Qué te parecen mis pisadas por la ciudad triste?
Llena de hombres solitarios y mujeres abandonadas
que entrecruzan miradas, para saber si son felices,
Tienen hambre y sed de justicia.
Cada vez que leo tus Odas entro en tu cuerpo
y puedo leer los mensajes sublimes del Universo
Tú lees mi mente, y antes de que te diga nada
apareces, como un Padre que ama a su hijo siempre
Vienes a mi con forma y sin forma, siento tu mano
en mi hombro y en mi cabeza, una energía purificadora
se desprende de tus manos reales y divinas.
Has sellado mi frente con el sello de tu dedo
Para el final de los tiempos.
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