El hombre transformado

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El hombre infernal

La desdicha del hombre es que se ha olvidado de Dios, Dios como centro creador de su vida. El racionalismo como estrategia del lenguaje para ganar al adversario en un tema cualquiera, ese adversario es el antagonista imaginado , el enemigo imaginado por el enemigo, son los hombres, a los que odia desde el principio de la creación. Dentro de ese lenguaje se advierte la ambigüedad, la retórica, la ideología, el fanatismo político y religioso y el mal como fundamento de la locura del hombre alejado de Dios.El diablo penetra la mente del hombre y camufla su voz como si fuera la voz de la víctima.

El equilibrio está en hacer siempre el bien supremo a los demás y a uno mismo, empezando por respetar el cuerpo y el espíritu. El pecado proviene de la búsqueda del placer y de los logros por encima de los semejantes-egoísmo-, seas Rey o vasallo, el esclavizar a tus hermanos te llevará a un viaje eterno al Infierno sin vuelta atrás. La indiferencia del bien provoca el mal. El rencor es el adversario del hombre, el rencor es el padre del odio y la venganza. Y todo odio y venganza provienen del mal. El mal proviene de la ausencia del bien.El hombre infernal aniquila la luz de su alma en el ejercicio constante de sus bajos instintos. Los bajos instintos transforman su voz y su mirada en la mirada diabólica de Satán. El hombre infernal ha vendido su alma al diablo.

El hombre transformado camina por las calles de un lugar cualquiera que puede ser el tuyo, un lugar lleno de automóviles, lleno de miradas atacantes y a la defensiva, el mundo se ha vuelto enemigo del hombre, la televisión crea miedo, los telediarios crean miedo, las series y las películas son violentas y producen miedo: policías y asesinos en la pantalla de plasma crean miedo, las mentes son programadas desde los medios de comunicación de masas para el adoctrinamiento del miedo y de una sociedad dominada. El hombre transformado sentía el miedo de los caminantes.

Las mujeres y los hombres se alejaban del amor, al alejarse del amor sentían un profundo vacío existencial, ese profundo vacío existencial, producía una profunda soledad incomprendida, porque quien era incapaz de dar amor recibía a cambio el rechazo, y el rechazo producía incomprensión, y el alejamiento de los hombres.

Cada vez más dispersos por el mundo, solos y dispersos en una vejez empobrecida por el enemigo invisible del hombre. El anticristo.


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