El hombre transformado

el

El Maestro invisible del Mal

El Rey de Reyes y Señor del Universo se apareció en las manos del hombre transformado, justo donde clavaron a Cristo, El Señor Jesucristo mostró su dolor al hombre transformado:

¡Estoy siendo clavado de nuevo, una y otra vez, estoy siendo crucificado una y otra vez, no sientes mi dolor, aun así te estoy dando una infinita parte minúscula de mi dolor para no destruir tus sentidos, no notas mi dolor, no sientes mínimamente mi sufrimiento por ti, Alma, creación de mis manos!

(El hombre transformado responde al Hijo de Dios)

Qué puedo decir con palabras Señor, o con mi escasa capacidad humana para expresar lo que ninguna palabra salida de la boca de un hombre pudiera convencer ni al hombre mismo sea filósofo o científico, pastor de cabras o presidente de su nación  de su indiferencia por la sabiduría cósmica, por el creador de todos los mundos y de todas las civilizaciones más allá de estas estrellas, el hombre hecho por Dios a imagen y semejanza de sí mismo, por ser generoso con su creación, Padre Perfecto en su inmensa sabiduría y justicia, nos hizo libres para elegir entre el bien y el mal. Que puedo decir Señor si no tengo un lenguaje que pueda expresar tus sentimientos y sufrimiento del verdadero Padre que ve a sus hijos amados perderse en el humo invisible de Satanás, el Diablo, que nadie ve porque se disfraza de nuestros deseos dándole forma en nuestro corazón y corrompiendo nuestra Alma.

La educación enseñada por el mismo en las escuelas del hombre ha separado por completo a unos de los otros, a las familias, a los hijos de los padres y de las madres, a los abuelos de sus hijos, el diablo ha separado al hombre del propio hombre y del único Dios del Universo.

Respecto a mi Dios he notado tu dolor inmenso e inenarrable, porque eres el Padre de todos los hombres, y cada uno de ellos es tu hijo amado, y viendo como Padre a tus hijos amados uno a uno como se van inclinando por la inmundicia, la blasfemia, el sacrilegio, el asesinato y todo lo que lleva al viaje del Alma al Infierno, un lugar donde las Almas de los hombres se derriten por la lava de Fuego de Satán una y otra vez nunca muriendo sino naciendo una y otra vez en un dolor inenarrable para toda la eternidad, y ver como todas aquellas almas perdidas para siempre dejan a la Divina comedia como la peor de las pesadillas no imaginadas por hombre alguno y que sólo a los elegidos por ti antes de la creación se les otorga la gracia de conocer el Infierno, el Hades con la gracia otorgada a la mente del escriba de Dios, para que quede testimonio como lo fue en el pasado, del acta de los hechos que tuvieron lugar en el Fin de los Tiempos para memoria del hombre nuevo.

No puedo comparar mi entendimiento a tu dolor, solo soy un simple escriba de tu dolor infinito por tus hijos amados que tienen la libertad absoluta para llamarte por tu nombre ABBA y clamar al Cielo por sus errores y pecados ante tus ojos divinos solicitando tu perdón para sus actos impuros, y tu ABBA el mejor de los padres posibles escucharás su voz antes de que la pronuncie, y le ayudarás en su sufrimiento con tu soplo sobre su frente de Amor Divino.

Y le enseñarás a ese hombre tu Hijo al que amas de manera infinita a no perderse nunca más en la espesura de la ignorancia y de la muerte en vida para siempre por los siglos de los siglos.

Oh Almas encerradas del Infierno

comprendéis ahora el error de vuestros

pasos en la Tierra, en como desoísteis

al libertador de cuerpos y  Almas,

vuestro Dios, al que rechazasteis todo el

tiempo como si no existiera, engañados

por el Dragón Rojo, sentís el odio infinito

por el maestro del Mal.

Mirar como os mira y os odia y como le

odiáis a él, como él os odia a vosotros

eternamente en el Infierno, pero vosotros

sin poder sobre él para rechazar su lava

y su fuego sobre vuestros rostros y cabezas.

La ausencia de Dios es Dolor,

después de pasar por el tribunal del Señor

y contarle a Él el que vive para siempre

en el Trono de Dios sentado a su Derecha

y que junto a su Madre María la Reina de los

Cielos y las Tierras que conforman la unidad absoluta

de Dios que todo lo ve y que todo lo sabe

antes de la creación de la primera partícula

atómica.

“Oh Almas perdidas, esta ha sido vuestra elección”  

Imagen: Alessandro Bavari 


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