Hoy el Señor Jesucristo me mostró que está ocurriendo entre nosotros los humanos, sus hijos. Dios nos ha puesto desde nuestro nacimiento un ángel del Cielo para que nos proteja y nos defienda de los ataques del demonio, nos aconseje y nos consuele todo el tiempo. También nuestro ángel no para de orar por nosotros, y de llevar nuestras ofrendas al Padre, mantener conversaciones con vuestro ángel de la Guarda, porque vive en vuestros corazones y está a vuestro lado siempre, hablar siempre con Él visualizando la imagen de un ángel puro y radiante, desde vuestro nacimiento Dios Trino le ha encargado la misión de vuestra defensa y de vuestra vida, pero recordar también que Dios os ha hecho libres y os ha dotado de conciencia para que sepáis discernir entre el bien y el mal, por tanto hermanos en Cristo Jesús os recuerdo en palabras de La Santísima Virgen María Madre del Señor Jesucristo que «El Mal, atrae el Mal» y atrae también la atención de Satanás que siempre está atento a nuestros fallos del mal, esos fallos del mal son los pecados del mundo y todos esos pecados le pertenecen y son propiedad suya. Por tanto cuando pecáis en vuestros corazones y en vuestros cuerpos contra El Espíritu Santo pecáis contra Dios nuestro creador, pecáis contra vuestras almas oscureciéndolas como el petróleo, esas manchas pertenecen al «Príncipe de este Mundo».
El Pescador de Almas
Ayer tuve una visión que me dio Dios en su Sagrado Rostro: al lado de su cabeza donde un pescador con una larga caña de pescar estaba intentando pescar almas para Dios, y sentado sobre la cabeza de Dios tiraba con todas sus fuerzas hacia arriba, a este pescador le costaba un enorme trabajo llevar a cabo su misión de «pescador de almas» Tiraba y tiraba pero las almas no subían, estaban enganchadas a la caña del pescador pero ellas tiraban con fuerza hacia abajo, porque el demonio ejercía una gran atracción e influencia sobre esas almas de Dios que habían adorado el egoísmo y el dinero como una religión y un dios falso. Esas almas se dejaban llevar por la voz del Maligno en su poder Sobrenatural. El pescador de almas estaba todo el tiempo pescando, muchas veces se cansaba y se caía tirando hacia atrás la caña con todas sus fuerzas, aunque no pescaba en muchas ocasiones en las aguas del mundo, no se rendía, pues se apoyaba en El Señor Jesucristo.
Del libro El hombre transformado
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